El tiempo de ocio se termina

Desenchufarse de las rutinas cotidianas es muy saludable. Pero las vacaciones terminan y hay que estar preparados para encarar una vez más las obligaciones y responsabilidades. Cómo vivir la vuelta sin estrés ni mal humor.

Después de unos días en la playa o en el campo cuesta retomar el ritmo vertiginoso de la ciudad, el tránsito, los horarios y las obligaciones de todos los días. Pero optimizar y estirar lo más posible ese estado de paz y tranquilidad logrado en los días de descanso es indispensable para encarar el año con otra actitud. Frente a la agenda en blanco conviene no llenarla de proyectos, deberes y obligaciones. Darse el tiempo para que las cosas sucedan y cumplir con trámites postergados sin apuro nos dará un respiro. Nos permitirá organizar el año con más flexibilidad, sin la presión de tachar objetivos de la lista en tiempo récord.Tiempo oceo 125x110

 Empezar la dieta, visitar parientes lejanos, hacerse los chequeos médicos de rutina, anotarse en el gimnasio son algunos ejemplos de los deberes que nos imponemos cuando estamos de vacaciones y el tiempo pasa a otra velocidad. Lo ideal sería sacarnos la capa de superhéroe y hacer, solamente, lo que podemos. Y más aún: disfrutar de ese poquito o mucho que logramos, con la convicción de seguir adelante. Esta voracidad por cumplir objetivos se suele trasladar también a los chicos, que viven la vuelta al colegio con mucha presión. Por eso, es bueno dedicarles el tiempo necesario y acompañarlos en su regreso a la escuela. Según los especialistas, los niños necesitan ciertas rutinas para ordenarse internamente. Pero rutinas saludables, que les enseñen a aprender.

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