Sentirse Bien
Las opiniones acerca de la grasa y la salud son tan diversas que es difícil distinguir los hechos de la ficción. Lo cierto es que se puede, pero hay que ingerir las del tipo correcto.
La clave para disfrutar de una vida saludable está en la clase de grasa que comes. Hay diferentes tipos de grasa, la mayoría de los cuales no solamente agregan sabor a tus alimentos, sino que también ofrecen beneficios reales para tu salud. Es una importante fuente de energía, y un bloc de construcción esencial para todas tu células. De hecho, algunas grasas pueden mantener realmente sano tu corazón.
¿Por qué nos gusta tanto la grasa?
Bastante simple, la grasa realza el gusto de la comida. La mayoría de los sabores se disuelven en la grasa, y esta ayuda a mejorar su textura y gusto en conjunto. La grasa hace más jugosos y tiernos los productos cárnicos, suaviza el queso, hace crocantes los alimentos horneados y espesa los productos lácteos líquidos. A nueve calorías por gramo, no es solamente un nutriente de energía altamente densa, sino que ofrece más de dos veces las calorías de la proteína y los carbohidratos. Por eso comé grasa, pero de manera inteligente.
¿Cómo reconocerlas?
Podés distinguir la grasa buena de la mala a simple vista. Cuanto más dura es a temperatura ambiente, mayor es el contenido de ácidos grasos saturados. Recuerda: las grasas saturadas y las transgrasas son malas, así que deberías mantener estas ingestas al mínimo.
Guía práctica sobre grasas
- Las grasas ricas en ácidos grasos saturados y transgrasos son malas.
- Los aceites y grasas ricos en grasas no saturadas son buenas.
- Los aceites vegetales (líquidos a temperatura ambiente) y productos hechos de ellos son ricas fuentes de poli y monosaturados ácidos grasos.



