El placer de un helado
Con la llegada del calor se nos despierta el hambre de helados. Entérate por qué el helado puede ocupar un lugar en una alimentación equilibrada.
El placer de un helado
Alimento saludable
Con la llegada del buen tiempo parece que se nos despierta el hambre de helados. En muchos casos el valor nutricional de los helados se encuentra escondido tras el falso mito de que son alimentos perjudiciales para la salud y altamente calóricos. Es necesario recordar que cualquier alimentación saludable debe ser variada y equilibrada y todos los alimentos pueden ocupar un lugar si se consumen en su justa medida. Así pues, no existen los alimentos buenos o malos y en este sentido, el helado tampoco es una excepción. El helado puede formar parte de una alimentación saludable si adecuamo su consumo dentro de un contexto alimentario variado, equilibrado y suficiente. Además, no hay muchos alimentos como el helado que permitan aunar valor nutritivo y tales dosis de placer.
Los helados pueden ser un buen complemento para un menú con un contenido energético moderado, y pueden incorporarse como postre o como colación.
Cuando incluimos el helado como postre debemos asegurarnos de que en las comidas del día se incluyan las raciones necesarias de vegetales y fruta.
Cuando incluimos un helado de base láctea en la colación éste nos aporta el 50% de las calorías asignadas a esta ingesta y se puede idealmente complementar con alguna fruta. El consumo de cualquier helado de base suele aportarnos algo menos de calorías y grasas que un vaso de leche con galletas o que la mayoría de los bocadillos.
Así pues, el helado puede ocupar un lugar en una alimentación sugerente, variada y equilibrada permitiendo además, gracias a la gran variedad de helados que existe, que cada consumidor pueda encontrar la opción que mejor satisfaga sus necesidades sin tener que renunciar al placer que este único alimento proporciona.


