Sabor y frescura
Las altas temperaturas del verano invitan a soportar el calor de la manera más deliciosa: disfrutando un helado. ¿No quieres engordar? Acá te contamos la verdad sobre algunos mitos que rodean a nuestro frío aliado contra el calor.
La verdad sobre los helados
Aunque en el país se disfrutan todo el año, es en la época veraniega cuando los helados pasan a ser fundamentales en nuestra dieta. Dulces luchadores contra el calor reinante, no sólo nos aportan la frescura para soportar las alzas del termómetro, sino, consumidos en su justa medida, una carga nutritiva adicional, al incluir proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas y minerales, necesarios para una alimentación balanceada.
Contrariamente a la idea de que no alimentan y engordan, un documento titulado "Libro Blanco de los Helados", elaborado por Catedráticos de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Barcelona, España, demostró que el consumo de 100 gramos de helado supone un aporte máximo de un 15 por ciento del total de calorías que se deben proporcionar a la dieta diariamente.
La presencia de leche les otorga un valor agregado, al aportar vitamina B y calcio a la dieta. En comparación con productos de pastelería y pastas, los helados se muestran como el alimento menos calórico: un dato no menor, considerando que Chile es el país de Latinoamérica que más los consume, superando los diez litros anuales por hogar. Todo un record de frío y dulzura.


